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Con el poeta Arturo Corcuera compartimos unos días en El Salvador, durante el Festival Internacional de Poesía, evento patrocinado por la derecha salvadoreña. Tras la pregunta generalizada de los poetas del mundo que nos encontrábamos ahí: ¿Cómo está Honduras?, hice una exposición amplia de la crisis creada por los golpistas y de la Resistancia popular levantada en insurrección pacífica desde el 28 de junio. A pesar de que los organizadores, en cada lectura, evitaban que se mencionara a Francisco Morazán, a la Resistencia, a Roque Dalton, a la situación política hondureña, en procura de realizar un Festival poético políticamente correcto desde su perspectiva oligárquica, lo primero que las y los poetas declararon,uná nimemente, fue su solidaridad con el pueblo hondureño en resistencia. También se propuso que metódicamente, antes de cada lectura de poesía, uno por uno los poetas denunciarían el golpe de Estado perpetrado en Honduras. Fue así como en cada escuela, colegio, liceo, universidad, bar (y en todo espacio posible), de muchísimas formas "dinamitamos" la pulcritud del Festival que la derecha salvadoreña quería y nos convertimos, bajo la consigna "¡Poetas unidos jamás serán vencidos!", "¡Viva la Resistencia hondureña!", en la piedra en el zapato de los señoritos y damas burgueses de El Salvador. De su parte nos habrían devuelto a nuestros países de origen al segundo día del Festival, pero esto habría sido provocar una situación insoportable para ellos. Así que nos soportaron: tuvieron que tragarse que en cada lugar al que nos llevaron declaramos nuestra convicción y acción a favor de los cambios sociales que surgen del renacer de la conciencia popular latinoamericana, que los alumnos y alumnas gritaran junto a a nosotros: "Viva Honduras!", "¡Viva la Resistencia! "; tuvieron que soportar la visita de algunos amigos del FMLN, la solidaridad manifiesta de poetas como William Alfaro, Krisma Mancía, André Cruchaga y muchísimos otros con los que conspiramos. Seguramente jamás volveremos a ser invitados, pero nuestro grito poético y libertario quedó sembrado en miles de estudiantes, intelectuales y gente del pueblo que nos escuchó durante esa semana. Cada quien regresó con la tarea de hacer lo que esté a su alcance para contribuir a revertir el golpe de Estado, para buscar maneras de solidarizarse, para ayudarnos a reconstruir la patria golpeada.
Pero como comencé hablando de Arturo Corcuera,culminó con él, con un poema escrito hace 40 años, cuya vigencia se mantiene intacta gracias al resurgimiento de los gorilas desde las catacumbas de la Historia; pero, sobre todo, gracias a la inclaudicable actitud nuestra de oponernos a la opresión y buscar la libertad mediante la conciencia política, de clase y humana.
PRIMERA CLASE
(A mis discipulos)
segunda clase,
tercera clase
tiene el tren.
Viaja un banquero en primera,
un ingeniero en segunda,
en tercera va un obrero:
el obrero que construyó el tren.
¿Y el poeta
dónde va, dónde está?
Para escribir
como para viajar en tren
no hay que estar en la luna, hay
que estar en el tren, en una
clase, en otra
estar -o no estar-
that is the question.
Arturo Corcuera
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